| Con el paso del tiempo, los filmes de Jaime Humberto
Hermosillo se han convertido en referencia obligada para el análisis de la conducta
social del mexicano contemporáneo y del retrato que el cine ha hecho de ella. Nacido en
un entorno conservador, Hermosillo ha construido una sólida filmografía cuyo común
denominador es su interés -casi quirúrgico- por diseccionar la hipocresía clasemediera
mexicana y "abrir la cortina" detrás de la cual se esconden muchas
perversidades. Como
alumno del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) Hermosillo
realizó sus primeros cortometrajes -Homesick (1965) y S. S. Glencairn (1969)- en los que
ya presentaba sus temas y obsesiones más recurrentes: la familia de clase media, la
sexualidad y la ruptura del orden moral. Su mediometraje independiente Los nuestros (1969)
llamó la atención de la crítica y lo perfiló como una gran promesa del cine mexicano.
Su carrera profesional se inició con
la comedia de producción privada La verdadera vocación de Magdalena (1971). Durante el régimen de Echeverría, Hermosillo ingresó a la industria
oficial cinematográfica con el largometraje El señor de Osanto (1972), una
superproducción de época en la que el director se mostró más bien acartonado. 1973
marcó el inicio de la etapa más interesante del cine de Jaime Humberto Hermosillo, con
filmes como El cumpleaños del perro (1973), La pasión según Berenice (1975), Matinée (1976), Naufragio (1977), Las apariencias engañan (1978), Amor libre
(1979) y María de mi corazón (1979). Con estas películas,
Hermosillo logró convertirse en uno de los más célebres y polémicos directores del
cine mexicano de los setenta.
La crisis cinematográfica de los
ochenta obligó a Hermosillo a refugiarse en el cine independiente y a radicar en
Guadalajara. Esta etapa de su filmografía tiene como punto culminante a Doña
Herlinda y su hijo (1984), la comedia más abiertamente gay del cine
mexicano. El éxito alcanzado por este filme fuera de nuestro país le aseguró a
Hermosillo el honor de ser uno de los pocos directores mexicanos (junto con Alfonso Arau y
Guillermo del Toro) cuyas películas han sido adquiridas por compañías distribuidoras
extranjeras y comercializadas en video y disco láser.
Su producción tapatía posterior a Doña
Herlinda y su hijo (1984) tuvo momentos pésimos -como Clandestino
destino (1987)- y ejercicios interesantes en cine y video en los que exploró el lenguaje
audiovisual. Esta experimentación formal lo llevó a realizar el que sería su más
grande éxito de taquilla: La tarea (1990), una versión
modificada de su video El aprendiz de pornógrafo (1989). Con
este filme, Hermosillo ingresó al llamado "nuevo cine mexicano" de los noventa
y se consolidó como un director polémico y popular.
Las reacciones alrededor de La tarea (1990) fueron un reflejo de los temas que trata Hermosillo en sus películas.
Acusado de "pornográfico" por algunos grupos conservadores, el filme -y su
secuela La tarea prohibida (1992)- alcanzó gran popularidad entre el público mexicano de
clase media, mismo que se había alejado de las pantallas donde se exhibía cine nacional.
A pesar de lo anterior -y de la
aceptación de su filme más reciente De noche vienes, Esmeralda (1997)- la carrera fílmica de Jaime Humberto Hermosillo no ha alcanzado la
constancia ni la calidad del cine que hacía hace veinte años. Sin embargo, es de
esperarse que este polémico director nos siga presentando en sus películas a ese México
nuestro en el que las apariencias engañan.
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